Reconocer el límite de nuestra comprensión evita el desastre.
No todo es comprensible, definir no es poseer.
La humanidad suele acercarse a lo desconocido con una actitud de dominio; primero lo observa, luego lo clasifica, después lo nombra, y finalmente intenta administrarlo como si fuera un objeto más de su sistema.
RĀ
Mark Zlick
18 de septiembre, 2026 — De Raiz, A Coruña
Reconocer el límite de nuestra comprensión evita el desastre.
Paradójicamente, la fotografía nace de ese gesto humano de fijar lo efímero: observar, clasificar, nombrar, archivar… como si al presionar el disparador pudiéramos administrar el tiempo y convertir el instante en objeto de nuestro sistema; pero hay algo en la imagen fotográfica que siempre escapa de esa voluntad de control. RĀ es un proyecto sobre esa dificultad inabordable, sobre lo que la cámara puede registrar y lo que permanece fuera de su alcance, sobre el fenómeno que se nos aparece y el noumeno que nunca podremos capturar.
Cada fotografía de esta serie es un intento de alcanzar ese límite sin pretender resolverlo.
Pero RĀ es también, y quizás sobre todo, un enfrentamiento con mis propios miedos. El sol, el gran aliado del fotógrafo al que mirar directamente intimida.
Apuntar la lente hacia el sol incomoda, es difícil, casi violento para la vista y para el gesto. Hay algo en ese acto que resiste y nos obliga a apartar la mirada.
Al igual que nuestros temores, convivimos con el sol sin enfrentarlo. Lo usamos, nos beneficiamos de su luz, construimos toda nuestra práctica visual en torno a su presencia, pero evitamos mirarlo de frente. RĀ es mi intento de dejar de hacerlo, de posicionar la cámara hacia lo me incomoda, de aceptar que hay sobreexposición y oscuridad, de asumir incluso, la posibilidad de que la luz devore completamente la imagen, y que, eso sea, en parte, su significado.
Estas imágenes no pretenden poseer lo representado, no son documentos de una verdad objetiva, sino manifiestos visuales de una búsqueda: la de una relación más respetuosa y abierta con los sistemas establecidos que transitamos, incluidos nuestros propios límites internos, sabiendo que hay algo que siempre se retira, que permanece inaccesible al conocimiento y a la comprensión.
RĀ es, una invitación a mirar sin apropiarse, a dejar que la imagen conserve su misterio, a aceptar que hay dimensiones de la experiencia visual que exceden el marco de lo observable y verificable, y que es precisamente ahí, en ese excedente, donde la fotografía se vuelve iconografía, creando puertas hacia lo desconocido, incluso cuando eso nos obliga a mirar de frente aquello que preferiríamos evitar.
No todo es comprensible. Definir no es poseer.