“Comprendo CÓMO, no comprendo POR QUÉ.”
– G. Orwell
Inacabado
“ Cuanto más sabe uno es que peor le han ido las cosas “ _ Umberto Eco
Desde que las redes sociales irrumpieron en nuestra vida, la fotografía dejó de ser testimonio para volverse presencia constante. Todos somos autores, modelos, curadores y espectadores de un mismo archivo colectivo que se multiplica sin descanso.
En este nuevo paradigma de explotación, abuso y autoabuso, la imagen ya no pertenece a quien la toma, sino a quien la comparte, comenta, imita, monetiza …. La estética se supedita al algoritmo y la búsqueda de “autenticidad” sustituye a la opinión. La opresión totalitaria del smartphone , oprime con mayor saña a los miembros más relevantes de este nuevo socialismo. Influencers, social media managers, creadores de contenido, son fustigados y fusilados a diario por un sistema devorador que avanza hacia la implosión. Ello son los capos que han convertido en un infierno la utopía libertaria que un día fue internet.
La fotografía hoy se disuelve en una corriente de gestos, filtros y narrativas personales que reformulan lo que entendemos por identidad y belleza. Desde esa frontera: la del deseo de vernos y ser vistos, la del retrato como espejo de un tiempo en el que la exposición se confunde con existencia, empieza y termina este trabajo.
Muy pronto en papel y en la calle Socialismo.